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“Fumar rico” contra el prohibicionismo

“Fumar rico” contra el prohibicionismo

En el año 2012 Rossana Nermi Zappia y su pareja Julián Peré fueron allanados por la policía. Les incautaron 52 plantas de cannabis de dos metros de altura y tenían una orden de detención que no se cumplió porque 150 personas lograron que eso no suceda. Ya en ese entonces eran militantes cannábicos y mostraban una postura frontal y visibilizadora sobre sobre su rol como usuarios de marihuana. 

Luego de ser sobreseídos por el juez Sergio Torres y la defensa del abogado Albino Stefanolo, se dedicaron a formar un club de cultivo cannábico. “Decidimos continuar con nuestra exposición, nuestro activismo y nuestra militancia pero esta vez yendo más allá de un consumo personal, porque el tema penal estaba a nombre de Julián y mío nada más”, cuenta Nermi a Yo Me Planto. Este primer paso sirvió para dar lugar a la estructura de funcionamiento actual de Jardín del Unicornio, donde los socios se comprometen con el club y firman una declaración en la cual constatan los gramos de cannabis que van a obtener.

Para el Jardín del Unicornio la pelea contra el discurso prohibicionista abarcaba varios flancos y uno de ellos es el discursivo. La visibilización de la violencia que planteaba el discurso de la prohibición en la práctica y de mostrarse como usuarios de la planta formulaba la idea de batallar con el instalado mantra de “la marihuana es la puerta la entrada a otras drogas” y otros artefactos deslegitimadores del cannabis que tuvieron una fuerza de 50 años de publicidades y asentamientos en el hablar cotidiano. 

El lema “fumar rico” que profesa el Jardín se asocia a la soberanía de cada persona a consumir la sustancia que desea, pero también busca que ese uso sea con un producto de calidad. Además, le plantea una batalla a la forma de acceder al cannabis que muchas veces implica cruzarse con situaciones de peligro y obtener el famoso “prensado”, una mezcla entre la violencia que proviene de narcotráfico y un producto de dudoso contenido que se fracciona y genera más ganancias que buen acceso a la salud. 

La calidad de ese producto también se asocia, para la fundadora de Unicornio, con una situación de violencia desde su origen. “Pasa por un cultivo donde hay peones en situación de vulnerabilidad, donde pasa la topadora y levanta todo como venga, húmedo. Esa humedad genera hongo y se pudre cuando la compactan. Toda esa insalubridad y violencia tiene el prensado, que además llega con coima. La prohibición está vinculada con todo ese tipo de violencia”, dice la militante cannábica.

Disputa discursiva

En el primer encuentro del Frente de Organizaciones Cannábicas Argentinas (FOCA), donde se reunieron organizaciones ligadas a la planta desde distintas áreas, se planteó dejar de hablar de “consumidores de cannabis” y modificarlo por “usuarios” de la planta. La palabra ya venía asociada a la idea de droga y al lugar de que el consumidor no maneja su vida, comentaba uno de los asistentes a aquella reunión.

En el Jardín del Unicornio hay una comunicación que siempre argumenta contra el discurso de la prohibición y conjuga militancia, derechos humanos, salud y conocimiento sobre la planta. En la actualidad llevan adelante un cultivo de 400 plantas y 30 genéticas diferentes que cumplen un protocolo de dos o tres cosechas en una sala de cultivo. Con estos preceptos es posible saber si la planta rinde, si es gustosa, si tiene aroma y produce un efecto psicoactivo alto. Esto garantiza la calidad de las flores.

Actualmente cuenta con 25 socios que mensualmente pagan una cuota a cambio de cannabis. “Seguimos los pasos de Uruguay: pusimos un mínimo de 10 gramos y un máximo de 40 gramos, pero no porque creamos que más de 40 gramos generaría un consumo problemático. Además nuestro fin no es de lucro, sino conseguir una sustancia que elegimos al más bajo costo posible”, argumenta Nermi.

La potencia de lo discursivo se refleja en el imaginario popular y la carga peyorativa que contiene la palabra droga y los usos asociados al cannabis han sobrevivido durante décadas como parte de la maquinaria prohibicionista de la guerra contra las drogas. Para las organizaciones, profesionales y militantes, el consumo a otras drogas se asocia con problemas más complejos como el dealer, las sustancias legales y el prohibicionismo.

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2 comentarios

    1. Hola, gracias por escribirnos.

      Deberías comunicarte con ellos para que te comenten sobre el club con más detalle.
      ¡Saludos!

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