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Los números del proyecto de ley para el desarrollo de las industrias medicinal y de cáñamo

Marco Regulatorio para el Desarrollo de la Industria del Cannabis Medicinal y el Cáñamo industrial

El Consejo Económico y Social encabezado por el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, presentó la semana pasada el proyecto de ley “Marco Regulatorio para el Desarrollo de la Industria del Cannabis Medicinal y el Cáñamo industrial”, donde se explicaron números y desarrollos en distintas dimensiones productivas que generaría la apertura de la nueva industria.

En esa línea, se explicó que al día de hoy más de 50 países han avanzado en algún tipo de legalización para el cannabis, y se cotejaron niveles de producción de cannabis medicinal a escala global en la actualidad, donde el mercado es cada vez más emergente en comparación a 20 años atrás. El dato alcanza para observar de qué manera la producción de cannabis desequilibró la balanza del prohibicionismo a su favor: en el año 2000, se producían 1,4 toneladas de cannabis medicinal en el mundo y en 2019, 468 toneladas.

Con Israel, Canadá y Estados Unidos como líderes a nivel mundial, y Colombia y Uruguay como los países que ya están empujando la industria en la región, Kulfas aseguró que para 2024 el mercado global de cannabis estima ganancias de 42.700 millones de dólares.

En ese marco, se explicó que el negocio puede generar más de 200 bienes y servicios vinculados con la cadena, entre las que se cuentan como productos las semillas, la automatización y los productos medicinales. Si especificamos lo que se puede generar a partir del cáñamo, como se explicó en la nota anterior de Yo Me Planto, se totaliza un número de 5 mil productos y 25 mil subproductos a partir de la utilización de toda la planta.

Las condiciones de Argentina: sector farma y escenario potencial

En su alocución, Kulfas enumeró siete razones por las cuáles Argentina puede convertirse en un actor con peso específico en la industria cannábica: un liderazgo global en producción agropecuaria; una red de investigación científica constituida alrededor del cannabis conformada por la Red de Cannabis y sus usos medicinales (RACME) y el CONICET; una institucionalidad técnico-productiva compuesta por INTA e INTI; la experiencia de organizaciones de la sociedad civil; 22 iniciativas provinciales y 80 municipales; un incipiente desarrollo de proveedores; y finalmente un entramado de laboratorios públicos y privados.

En enero, el gobierno nacional y 80 actores del sector farmacéutico y de laboratorios acordaron inversiones de millones de dólares para llevar adelante una agenda que permitiera la producción de cannabis medicinal en el marco del Consejo Económico y Social de Economía del Conocimiento para la Salud. 

En ese marco, el ejecutivo anunció que invertiría $350 millones a través del Programa Nacional PRODUCIR+ SALUD para potenciar la investigación y el desarrollo, entre otros, de la elaboración local de cannabis para uso médico. Del anuncio participaron la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) y la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME). 

El CILFA (laboratorios Bagó, Roemmers, Temis Lostaló y otros) se comprometió a invertir 130 millones para el bienio 2021-2022, mientras que desde CAEME (Sanofi, Bayer y 39 empresas más), acordaron inyectar 300 millones de dólares para este año. El potencial del sector farmacéutico, como menciona el Gobierno Nacional en su presentación del proyecto de ley productiva de cannabis, tiene un indiscutido potencial.

Esta descripción sobre la importancia del entramado de laboratorios y empresas farmacéuticas es sólo una de las ventajas que presenta el mercado que se quiere desarrollar. De acuerdo a los datos del Gobierno, para 2025 la industria generaría 10 mil empleos, 500 millones de dólares en ventas sobre el mercado interno y 50 millones de dólares en exportaciones.

El cálculo se desprende del informe “La cadena de valor del cannabis. Situación y tendencias internacionales, y oportunidades para la Argentina”, donde se compara la experiencia canadiense con lo que sería un mercado criollo. “Ajustando por dos parámetros básicos (población y PBI per cápita en paridad de poder adquisitivo), se llega a que en Argentina dicho mercado podría alcanzar alrededor de USD 450 millones, asumiendo, claro está, el mismo grado de penetración potencial en el mediano-largo plazo”, explica el documento. En su presentación, el Gobierno Nacional estimó una ganancia mayor.

Incipiente desarrollo de proveedores

Otra de las características mencionadas en la presentación del proyecto de cannabis productivo fueron los primeros pasos de proveedores. En otra edición de Yo Me Planto se explicó que el único producto con cannabidiol habilitado para su venta en farmacias y droguerías es Convupidiol. Este medicamento se utiliza para tratar convulsiones provocadas por los síndromes de Lennox-Gastaut y Dravet y es desarrollado por el laboratorio Alef Medical Argentina. 

A principios de marzo, el ejecutivo encabezado por el Ministerio de Salud ordenó una compra directa de 1.800 recipientes de Convupidiol por un valor total de 66.330.000 pesos. El plan, de acuerdo a lo que se explica en la plataforma Compr.AR, se trata de una “Adquisición de Cannabidiol para tratamiento de encefalopatías epilépticas refractarias”. Es decir, el estado como intermediario del proceso para adquirir el cannabidiol que tiene un alto valor de 36.850 pesos por unidad.

Al día de hoy, y de acuerdo a esta información, Alef Medical Argentina es el único laboratorio que tiene habilitación gubernamental para distribuir aceite en Argentina y a esto se agrega la compra pública de frascos que llevó adelante el Ministerio de Salud. Queda de manifiesto que la palabra incipiente es oportuna para calificar al único proveedor a nivel nacional.

Volviendo al proyecto de ley, todavía falta que circule por ambas Cámaras del Congreso para ser aprobado. Como se adelantó en este medio, la idea es tener para agosto la disponibilidad de entregar licencias y darle rienda suelta a las numerosas iniciativas provinciales y nacionales que esperan la promoción política para comenzar a impulsar la producción de cannabis criollo. Serán meses de definiciones.

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