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Mendoza, la tercera alternativa

Modelo Mendocino

El 2 de marzo de 2021, Mendoza publicó en el boletín oficial el decreto que reglamenta el cultivo de cannabis para uso medicinal. “Mendoza se transformó en la primera en sancionar una ley que involucra los aspectos económicos y que además entiende el encadenamiento productivo en pos de la salud humana”, dice en la página oficial de la provincia. El terreno había tenido una apertura el 11 de abril del 2017 cuando se promulgó la ley 8.962 que permitía el uso medicinal de cannabis y sus derivados para personas con epilepsia refractaria.

Desde el ministerio de Economía y Energía de la provincia, cartera que tiene como brazo ejecutor a la Unidad de Control de Cannabis con fines medicinales, terapéuticos y/o científicos, entienden de manera diferente el rol que debe tener el estado para llevar adelante la producción de cannabis medicinal: sólo regular y controlar.

En esa línea, el rol de la Unidad de Control tiene facultades para resolver y dictar protocolos, instructivos y normas de actuación obligatorias. De esa decisión se desprende la idea de una tercera alternativa respecto al papel de los actores que forman parte del proceso productivo: ni todo régimen de actuación para el estado ni tampoco cesión completa a los empresarios.

Sin embargo, la idea de otorgarle una mayor participación al sector privado por su know how (“saber hacer”, en criollo), difiere de proyectos como el de Jujuy, donde se creó la primera sociedad del estado, Cannabis Avatara, con dirección del hijo del gobernador Gerardo Morales y con la intención de que la iniciativa de producción de cannabis este a cargo del aparato estatal.

Para la puesta en práctica, se pensó llevar en simultáneo la investigación y el desarrollo productivo, una idea que se complementa con los deseos del ejecutivo nacional si se aprueba el reciente proyecto de ley “Marco regulatorio para el desarrollo de la industria del cannabis medicinal y el cáñamo industrial”.

Ya en marzo, a los despachos del ministerio de Economía y Energía mendocino se habían acercado propuestas de varios inversores a los cuales les desagradaban los modelos propuestos en otras provincias donde el estado era el regente de toda la producción. Dentro de los interesados se englobaban actores del sector privado, laboratorios e incluso mendocinos  que se dedican a la industria en otros países. Bajo el lema de que sólo debe regular, la propuesta mendocina sintetiza una tercera vía respecto a los proyectos que se manifestaron en el país.

La idea central de poner en marcha la producción del cannabis de uso medicinal en la provincia es diversificar la matriz productiva a partir de dos ejes: asociarla a la industria agrícola, de fuerte peso específico en el país, y de esa manera generar inversiones y empleo; y por otro otorgar un acceso legal y controlado a los usuarios de los derivados de cannabis.

El tejido

Las piezas de ese sector privado que quiere impulsar el gobierno mendocino ya hicieron sus movimientos. A los inversores que se mencionó anteriormente, se sumaron actores con peso en el tejido de los empresarios locales. 

Uno de los más destacados es la creación de la Cámara de Empresarios de Cannabis Mendoza (CECAM), que firmó un convenio con el municipio de Santa Rosa, en el distrito de La Dormida, para comenzar con pruebas experimentales en la plantación de cannabis. La disponibilidad del espacio cuenta con un total de 40 hectáreas, pero en la prueba piloto se llevará a cabo una plantación de 7. 

Desde la CECAM afirman que por cada hectárea de trabajo se necesita una mano de obra de 16 personas, un número importante en la generación de empleo. Además, también explicaron que cerca de 50 inversores acercaron sus propuestas de participar en este proyecto.

“Se realizarán actividades de investigación científica, estudios de suelo y condiciones ambientales de la zona y la evaluación de respuesta agronómica de distintas variedades de cannabis sativa; además de la formación y entrenamiento para el trabajo, destinados a jóvenes y adultos, desde una perspectiva inclusiva y de género, generación de capacidad productiva y puestos de trabajo”, explicaron desde el municipio de Santa Rosa sobre la prueba piloto.

Por otro lado, se estableció un vínculo entre el Grupo Broda y Terraflos Inc para llevar adelante un emprendimiento de trabajo con pequeños productores para exportar flores de CBD en el mercado internacional. En Mendoza, Broda es reconocido por su peso en el sector gastronómico y en otras carteras de negocios como la inmobiliaria y de seguros. Terraflos, por su parte, es una compañía creada por el emprendedor cannábico, ex diputado nacional y presidente de Blueberries Medical Corp, Facundo Garretón, una de las figuras claves del mapa cannábico internacional que busca asentarse en Argentina. 

Estos movimientos del sector privado en la provincia de Mendoza dan cuenta del modelo que se busca implementar en la provincia. Si bien es el gobierno el que tiene la lapicera para otorgar las licencias, el tejido empresarial entendió que se abría una oportunidad nueva que podía ser explotada y que además se puede articular con las demandas del mercado internacional. El caso mendocino de la tercera vía ofrece una mirada distinta de los proyectos que en su mayoría se han manifestado en el país, con un rol dominante del estado. En esta conjunción de regular y controlar, pero de dejar lugar al sector privado, la idea del ejecutivo es hacer un camino propio en la producción de cannabis de uso medicinal.

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