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Paulina Bobadilla: de la creación de Mamá Cultiva a la alcaldía de Quilicura

Paulina Bobadilla: de la creación de Mamá Cultiva a la alcaldía de Quilicura

Quilicura es una comuna de 248.147 habitantes ubicada al norte de la provincia de Santiago, en Chile. En la misma área metropolitana, a casi una hora de viaje en auto del territorio quilicurense, se encuentra la comuna de Ñuñoa. Allí funciona la sede de Fundación Daya, una organización que investiga y promociona terapias alternativas para aliviar el sufrimiento de las personas. Luego de recorrer casi 3 mil kilómetros, una familia de Perú contactó a Paulina Bobadilla, la fundadora de Mamá Cultiva Chile, quien les pidió encontrarse en el edificio de Daya para ayudarlos con el caso de su hijo con epilepsia refractaria. 

“Si bien nos llena de orgullo poder apoyar a personas de diversas partes con nuestra experiencia, también nos muestra una necesidad urgente de democratizar el acceso al cannabis medicinal tanto en Chile como en otros países”, dijo Bobadilla sobre el encuentro con Betty Ortiz, madre de Mijael Hugo Pedraza Ortiz, el niño que hasta ese momento había pasado 5 años con convulsiones sin solución. Hasta allí viajó la familia peruana para conocer a la fundadora de Mamá Cultiva, la organización modelo que se replicaría en países como Argentina, Perú, Colombia, Paraguay y México. 

“Mamá Cultiva es una fundación sin fines de lucro que encontró el alivio en la planta de cannabis. Nosotras cultivamos y hacemos medicina para nuestros hijos”, explicaba Bobadilla en los albores de la organización. 

La ONG nació en el año 2013 y la semilla que originó su creación fue el acercamiento de Paulina a la Fundación Daya. Hasta allí llegó con una consulta puntual: mejorar la calidad de vida de su hija Javiera, que sufre de esclerosis tuberosa y epilepsia refractaria. Con la guía de Daya, Paulina comenzó a tratar el problema de su hija con cannabis, aprendió a cultivar y también a fabricar el preparado que le permitía a Javiera tener una mejoría notable en su salud. 

El trayecto desde la sociedad civil hacia la política emergió de manera similar al caso argentino, donde organizaciones y grupos de madres y padres buscaban una solución política que mejorará el acceso a la planta prohibida. “Cultivamos, enseñamos a las madres a cultivar y a preparar su medicina”, explicaba Paulina en las intervenciones públicas. 

A partir de ahí, Mamá Cultiva y ese círculo virtuoso con Fundación Daya empezaron a tomar visibilidad en la opinión pública. Desde su claridad conceptual, Paulina vociferaba por un acceso democrático a la salud y denunciaba el abandono del sistema sanitario chileno que acrecentaba las diferencias sociales y el acceso a la única medicina que aliviaba los dolores de niños y niñas con epilepsia refractaria y otras patologías que la medicina denominada “tradicional” no podía mejorar. “Nuestras sociedades médicas lo único que buscan es el lucro, no es justo que los que tengan  poder puedan acceder a una mejor calidad de vida”, resumía Paulina. 

Actualmente en Chile rige la ley 20.000, publicada en el boletín oficial el 16 de febrero de 2005, que de acuerdo al Ministerio del Interior y Seguridad Pública sanciona el tráfico de estupefacientes y sustancias psicotrópicas. En el caso del cannabis, dos ítems explican qué uso se le puede dar a la planta para no quedar fuera de la ley. En su artículo 4, afirma que no se considera delito poseer, transportar, guardar o tener pequeñas cantidades de sustancias “cuando se justifique que están destinadas a la atención de un tratamiento médico o a su uso o consumo personal, exclusivo y próximo en el tiempo».

Por otro lado, el artículo 50 explica que »Se entenderá justificado el uso, consumo, porte o tenencia de alguna de las drogas o sustancias estupefacientes o psicotrópicas, para la atención de un tratamiento médico». En ese sentido, se requiere la autorización del servicio Agrícola y Ganadero (SAG). La legislación chilena todavía es restrictiva con el movimiento civil cannábico.

Política

El 28 de junio, Paulina Bobadilla asumió como alcaldesa de la comuna donde nació, Quilicura. La trascendencia de su trabajo con Mamá Cultiva y el posicionamiento que adquirió con la organización durante ocho años de lucha fueron dos de los fundamentos que la catapultaron a la alcaldía de la comuna. 

“Nuestro pilar fundamental es el autocultivo sin dudas, queremos impulsar cultivos colectivos o comunitarios y lograr que en las farmacias se obtenga a un bajo costo”, le explicó Paulina a la revista THC. La batalla por un producto a un precio accesible y el impulso de un tejido comunitario para la plantación local es un campo de batalla abierto que incluso en Argentina tiene características similares. 

La reciente mandataria también se posiciona contra la persecución de los usuarios y la criminalización de sus prácticas. En Chile, como en Argentina, también hay presos por cultivar más allá de que la ley 20.000 ampara el autocultivo si se puede justificar su consumo personal. 

El impulso de Paulina tiene viento a favor con la manifestación política en Chile, que le sacó el apoyo en las urnas a los partidos de derecha y más conservadores en mayo. El movimiento de abajo hacia arriba pidiendo por igualdad de derechos en campos como el acceso a la salud y la educación son consignas históricas que siempre quedaron por fuera de agendas políticas con ideas privatizadoras y de beneficencia para los sectores más ricos. La nueva alcaldesa se sube a esa ola de cambio popular y desde sus intenciones, intentará ecualizar las diferencias sociales.

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